¿Conoces la diferencia entre demencia y alzheimer? Si bien la diferencia médica es clara, lo que a la familia le importa es lo mismo: El deterioro cognitivo progresivo de un ser querido. Ver como esta persona olvida cosas y lentamente, o de forma repentina, deja de ser la persona independiente que solía ser y empieza a depender de nosotros para realizar sus actividades diarias. 

Comprendemos que es normal que al cuida a un enfermo, nosotros pasamos a segundo plano y nos despreocupamos, pero en el caso del alzheimer, el desgaste del paciente es solo mental mientras que físicamente puede estar en buenas condiciones, eso lleva a que esta enfermedad pueda ser muy extensa y extenuante para el cuidador, y adquiere gran relevancia que este no se descuide a sí mismo. 

En Pharol entendemos que esta situación es compleja y difícil, y creemos que quien padece de alzheimer merece los mejores cuidados, pero también aquella persona que se debe hacer cargo de la situación merece de atención.

Por lo que si eres cuidador de un paciente con alzheimer debes prestar atención a las siguientes recomendaciones:  
  • Duerme suficiente: La falta de sueño produce que no seas de tanta ayuda, ya que puedes andar irritable, con menos paciencia, te puedes frustrar fácilmente y estar menos atento a las actividades que debes realizar.
  • Practica alguna actividad física o alguna técnica de relajación: La idea es que busques alguna vía por la que puedas deshacerte de la ansiedad y estrés. Por ejemplo aquí en nuestro Blog Pharol, contamos con una guía de Mindfulness con la que podrías probar, puedes destinar inclusive sólo 3 minutos, no es tanto tiempo ¿verdad?.
  • Planifícate: Arma una rutina diaria, así sabrás y te acostumbraras a los pasos que debes seguir a diario. Si bien la idea es que intentes seguirla muy bien, permítete ser flexible frente a eventos imprevistos que pueden surgir.
  • Toma precauciones: Arma un entorno lo más seguro posible, identificando focos que pueden llevar a un posible accidente, usa cerraduras, no dejes artefactos peligrosos a la mano o lo que creas que es necesario, esto te va a permitir cierto grado de libertad al no tener que estar atento 24/7.

Es normal sentir temor, tristeza, incluso enojo o culpabilidad, debes permitirte sentir cada una de las emociones e intentar aprender a gestionarlas, si es necesario tú también puedes buscar la ayuda de un profesional.

¡Tu igualmente mereces ser cuidado!

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